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Ciudadanía del sindicato

Es probable que para la mayoría de nuestros miembros, nuestra historia sea un misterio. Con Fox y otros canales fomentando la retórica anti-sindicalista, algunos de los miembros quizás se pregunten porque lo siguen siendo.

Son muchas las veces que he leído una carta o he tomado una llamada que empieza con “So un miembro que paga cuotas sindicales…”

Esto es como nuestra ciudadanía. Antes había una clase en la escuela secundaria llamada “Ciudadanía”. Pero en los últimos 40 años hemos sido redefinidos como CONTRIBUYENTES DE IMPUESTOS (con énfasis por los propagandistas corporativos.)

Sí, es cierto que pagamos impuestos, pero el enfoque principal del gobierno se basa en unir la riqueza común para servir nuestras necesidades mutuas.  Tocaré este tema más en detalle en otra ocasión.

Como miembros del Sindicato, tenemos una organización que trabaja para nuestro bien común. Para financiarlo, pagamos cuotas. Pero eso es solo el inicio de la membresía, no el fin.

También debemos atender a las reuniones, dar nuestra opinión y aportar tiempo voluntario cuando el Sindicato nos necesita. No es suficiente que solamente paguemos nuestras cuotas sindicales. Yo creo que cuando los miembros se describen como “miembros que pagan cuotas sindicales”, se están menospreciando. Nosotros somos mucho más que “contribuyentes de impuestos” o “miembros que pagan cuotas sindicales”.

Recientemente escuché a la Presidenta de un Local que estaba hablando con sus miembros en una reunión de su Sindicato, y les decía:

“Si usted está sentado en la sala de descanso comiendo, y está escuchando a un miembro hablar mal del sindicato, no se quede callado porque “no quiere ser metiche”. ¡Los asuntos del Sindicato son SUS asuntos!”, dijo ella.

Y así es.

Si desaparece este Sindicato, los sueldos de nuestros miembros bajarán y las condiciones de trabajo estarán en manos del jefe. Los jefes están trabajando muy duro para que esto suceda.

Y ahora mismo en los Estados Unidos existe un movimiento “freerider” (pase gratis). Es un lobo disfrazado de cordero, un Caballo Troyano diseñado para destruir el poder de los trabajadores.  El Derecho a Trabajar. Es un intento de desbaratar la posibilidad de que los trabajadores puedan salirse de la pobreza y obtener una paga justa por un día honesto de trabajo. Lo están logrando cuando desarman al Sindicato.

En los 25 estados que tienen la Ley de Derecho a Trabajar, los trabajadores pueden recibir los beneficios de un sindicato sin tener que pagar cuotas sindicales. Eso quiere decir que viven a costas de las cuotas sindicales que pagan los demás miembros. Pero, aun mas, y de hecho la única razón por las que los ricos y las corporaciones pelean para tener un ambiente sin cuotas sindicales, es porque esto significa que el Sindicato (la gente trabajadora) se ve limitada en su poder de poder luchar por, y defender a la gente trabajadora.

¿Quiere un aumento? Haga que su Sindicato sea poderoso. ¿Quiere mejor cuidado de salud? Haga que su Sindicato sea más poderoso. ¿Quiere tener el dinero suficiente para pagarles la universidad a sus hijos? Haga que su Sindicato sea más poderoso.

Pero, en el mundo en el que vivimos, está claro que pagar cuotas sindicales es un buen inicio, pero tenemos que hacer mucho más. Tenemos que ser capaces de influenciar a nuestras comunidades, a nuestros vecinos y a nuestros afiliados.

En los próximos 14 meses en Canadá y los Estados Unidos, los votantes irán a las urnas y votarán por nuestros líderes futuros. Para cambiar nuestros países, necesitamos cambios radicales muy serios. Cambios que no vamos a conseguir si seguimos con la misma retórica de siempre de la prensa o los mismos políticos. Tenemos que tramar un camino diferente, uno que nos regrese a dónde íbamos como sociedades que valoran el trabajo y que premian el sacrificio.

En nuestra historia, los tiempos en los que la seguridad social, Medicare y sueldo mínimo se lograron fueron cuando los sindicatos eran fuertes. Las pensiones, cuidado de salud y sueldos mínimos fueron los productos de sindicatos fuertes, no de corporaciones fuertes. Las cuotas sindicales ayudaron, pero lo que hizo la diferencia fueron las acciones tomadas por las personas trabajadoras.

No fueron trajes ni corbatas lo que consiguieron buenos contratos; fueron las huelgas y demostraciones.

Fue la unidad entre millones de trabajadores que dijeron “¡Queremos una parte justa de lo que producimos con el trabajo que hacemos!” lo que hizo que esto sucediera.

Si le quitas el velo de misterio a nuestra historia, te convertirás en mucho más que un “miembro que paga cuotas sindicales…”