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ATU librando la batalla por todos los miembros, todos los sindicatos

Me dirijo a ustedes hoy desde  los piquetes de los conductores de autobuses escolares y matronas en la ciudad de Nueva York, donde la  última batalla contra los sindicatos ha pasado a un primer plano. (Ver artículo en la página 10).

De hecho, nadie debe dudar de que se trata de una batalla; una batalla en la cual el multimillonario alcalde Michael Bloomberg está intentando arrebatarle los salarios y privar de oportunidades de empleo a los miembros de nuestro local 1181 con el fin de limitar al máximo los impuestos de su clase rica y privilegiada.

Esto no es distinto a lo que le hizo el gobernador Scott Walker, R, a los trabajadores públicos en Wisconsin, a quienes básicamente privó de ejercer sus derechos de negociación colectiva

Lo mismo está sucediendo en Atlanta, donde se ha iniciado una "reorganización" del MARTA como herramienta para privatizar su sistema de transporte y reducir los salarios de sus trabajadores ahora representados por el Local 732.

También está ocurriendo en Canadá, donde los políticos conservadores están aguardando la ocasión propicia para  presentar las leyes del derecho al trabajo en la legislatura de Ontario.

La estrategia específica utilizada en contra del ATU en Canadá ha sido que las provincias y localidades declaren nuestro trabajo como "servicio esencial" revocando así nuestro derecho a la huelga.

 

«El escenario de la batalla del transporte»

Este es el «escenario de la batalla del transporte » en una campaña global contra el pueblo trabajador, impulsada por el dinero de los hermanos Koch y sus amigos millonarios, y orquestada por el Consejo Estadounidense de Intercambio Legislativo (ALEC, por sus siglas en inglés).  Los intereses empresariales de los dos países son los especuladores.

Las contiendas de nuestros miembros de  Nueva York, Atlanta y Ontario pueden dar la apariencia de ser problemas locales que no afectan a los demás trabajadores del transporte.  Esto es porque los enemigos de los sindicatos tomaron la decisión estratégica de desplegar sus fuerzas a nivel estatal y provincial, más que a nivel federal.

No nos engañemos, esto es una guerra internacional de desgaste.  Los enemigos de los trabajadores del transporte están culpando a los trabajadores por los crecientes costos y el déficit presupuestario.  En ciudad tras ciudad afirman que a los trabajadores de ATU se les paga demasiado y que sus prestaciones son demasiado costosas.

Lentamente, pero con paso seguro, planean la des-sindicalización de todas las labores de servicio público, incluyendo el transporte público, y, finalmente, declarar ilegal todas las negociaciones colectivas, o  hacerlas inservibles.

 

Los pasajeros y escolares también son víctimas

Los miembros de ATU no son las únicas víctimas de esta guerra.  Nuestros pasajeros, que han llegado a depender de un transporte público profesional y confiable, por lo general terminan pagando más por el servicio deficiente.

Los escolares y su transporte seguro y confiable están siendo utilizados como peones.  

Los pobres, que dependen más que los demás en el transporte público, son los más afectados.  Con los recortes en los servicios, no sólo se está restringiendo  su movilidad física, sino que también se está limitando su movilidad social, ya que se les impide acceder a empleos que les ayuden a salir de la pobreza.

Esta batalla ayuda a evitar que los ricos paguen su parte justa de impuestos, mientras se quejan de que las personas pobres deben dejar de depender en la ayuda del gobierno.  

Si no se hace nada al respecto, podemos esperar ver este plan de batalla desarrollándose continuamente en una ciudad tras otra en el futuro inmediato.  Nadie quedará inmune.

Nuestra misión es clara. Tenemos que luchar con todo lo que tenemos para detener este proceso ahora en Nueva York, Atlanta y Ontario, no sólo por nuestros miembros y los pasajeros de  allí, sino también por aquellos que se verán afectados por las batallas anti-sindicales que vendrán en un futuro si no lo hacemos.