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Movimientos e instituciones

En el recinto sagrado de las organizaciones sindicales, se respira nerviosismo e incertidumbre al percibirse una caída del 11 por ciento de los miembros sindicalizados en la fuerza laboral estadounidense.  ¿Están las organizaciones sindicales organizadas? ¿Son un movimiento o una institución? ¿Y cuál es la diferencia?

Las organizaciones sindicales se fortalecieron en los EE. UU. durante las luchas que tuvieron lugar entre 1917 y 1930.  Aunque Herbert Hoover ganó la elección presidencial de 1928 prometiendo que habría “un pollo en cada olla y un carro en cada garaje”, los hombres, las mujeres y los inmigrantes en su conjunto pronto aprendieron, según palabras de mi abuela, que "ni siquiera tenían una olla donde orinar". Y entonces, a fuerza de necesidad, desarrollaron una ideología conjunta de esperanza y compartieron su pasión interna de apostar por el cambio.

Hanley, el presidente internacional, ha exhibido frecuentemente la película “At the River I Stand” e invita a los miembros a verla. La película documenta dos meses memorables en el año 1968. Lo que empezó como una disputa laboral entre las trabajadores de la sanidad afroamericanos y la estructura de poder del hombre blanco de Memphis, se extendió hasta convertirse en una devastadora tragedia con el asesinato del  Dr. Martin Luther King, Jr. y en una lucha nacional por la justicia racial y económica.


Momento decisivo

Esto marcó un momento decisivo  en el movimiento por los derechos humanos. Julian Bond, cuando presidió la NAACP, dijo: “La película revela cómo los movimientos de los afroamericanos y los movimientos sindicales ganaron al luchar juntos!”.  Las luchas de los Trabajadores Agrícolas Unidos de Cesar Chavez durante los boicots de la uva son otro ejemplo.

Hay un fuerte argumento que sostiene que los movimientos fortalecieron a la Asociación de Sindicatos y a los sindicatos que se transformaron en instituciones que buscan preservar los logros conseguidos por los movimientos. 

Sí, es cierto que los sindicatos pudieron ampliar los derechos y los beneficios de los trabajadores a través de la negociación. ¿Pero hubiera sido esto posible si el público no se hubiera concientizado de la ineludible realidad de los problemas?  

¿Habrían sido posibles sus logros sin un punto de inflexión que disparara los eventos?   La historia de los trabajadores de la sanidad de Memphis es un excelente ejemplo de esto.

Los sindicatos asistieron a los referidos grupos financiera y estratégicamente. Al hacerlo, los sindicatos se ganaron la aceptación de la comunidad en sentido más amplio y con esto lograron obtener ganancias para todos.


Las lecciones aprendidas de la historia

Nuestro ATU reconoce las lecciones aprendidas de la historia. Sabemos que para mantener nuestra profesión en un plano más alto y para continuar proporcionando un vía de tránsito de una vida de pobreza a una vida de clase media, tuvimos que cambiar. 

El cambio no es fácil;  la vía no es ni será siempre tranquila. Y sí, hay muchos escépticos y muchos que se sientan a un lado para ver qué pasa.  

Para formar un sindicato más perfecto, nosotros, la gente,  estamos acercándonos a los conductores; estamos formando un movimiento dentro de nuestros países que nos ayudará a todos.  

Estos últimos meses, he tenido el privilegio de asistir a varias conferencias y  reuniones partidarias. Agradezco a cada uno de ustedes, en Canadá y en Estados Unidos, que se han puesto a la altura de las circunstancias y han abrazado el cambio que necesitamos. He tenido el privilegio de trabajar lado a lado con muchos de ustedes. Invitemos a aquellos que aún no se han sumado.

Los dejo con esta reflexión: “Sindicalicemos cada lugar de trabajo, cada pueblo, cada conductor de la vuelta. Nada podrá detenernos; no hay marcha atrás. Avancemos juntos. ¡Ni un solo paso hacia atrás!".