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Gracia y compasión

Hoy en día los miembros de sindicatos pueden estarse preguntando qué ha ocurrido en el mundo que se ha vuelto contra ellos.

No, ¿dice usted?

Bueno, este Sindicato está participando en luchas en lugares como Grand Rapids, MI, donde el candidato multimillonario “Duchy” está tratando de meter sus narices forzando una paga escasa de retiro/jubilación fuera del alcance de sus miembros. Así que, como un alcalde nuevo toma juramento para su cargo en este Año Nuevo, nuestros miembros van a estar luchando simplemente para mantener la pensión de jubilación en los $1,200 al mes que se les prometió a ellos, después de 30 años de servicio.

En toda Norte América, somos un Sindicato en lucha. En New York, nuestros trabajadores de autobuses escolares todavía no tienen todo lo que les corresponde, después de dos años desde que un nuevo alcalde los prometiese trabajar para reconstruir los sueldos de los trabajadores.


Sin corazón

Nos enfrentamos así a gente cruel, sin corazón, por todas partes. Aquellos de nosotros que luchamos por pagas decentes, hoy en día simplemente no somos populares.

Mis antepasados tampoco eran populares. Ellos escaparon del hambre en Irlanda, un país que sufría bajo el yugo opresor del dominio Británico. Bajo la Ley Británica (la Ley Sharia o Ley civil Islámica de aquel entonces), ellos no podían votar, no podían servir de jurado, no podían hablar su propia lengua en sus hogares, no podían asistir a la Universidad o casarse con un protestante. Todo porque ellos eran católicos.

Los católicos Irlandeses, testarudos hasta lo más profundo, se aferraron a su fe al menos en parte, como una expresión de la voluntad humana de no ser gobernados por otros, y se rebelaron contra el maltrato y la opresión. Y sí, algunos de ellos recurrieron a lo que hoy se llama terrorismo.

Sin embargo, ningún análisis justo llegaría a la conclusión de que ellos fueron los agresores. Todo esto se hizo en Irlanda donde los británicos fueron, como en tantos otros países, invasores extranjeros.


Ellos dispararon de vuelta

Nunca fueron los primeros en disparar. Ellos siempre dispararon de vuelta intentando echar a los invasores fuera de su tierra. No todos ellos eran terroristas, pero todos ellos eran sospechosos.

Cuando ellos vinieron aquí, como los Italianos, los Judíos, los Alemanes y muchos otros, se enfrentaron a los insultos, los ataques y el rechazo. En los sitios de trabajo a ellos les decían “Ningún Irlandés necesita solicitar empleo”. Sus iglesias fueron quemadas, aquí en la tierra de los libres.

Bueno, aquí en América hoy en día nosotros no somos los únicos impopulares. Escuchando al menos a un candidato presidencial, podría parecer que el camino hacia la popularidad está en degradar a la nueva ola de gente pobre, sin esperanza, que llega aquí.

Oh, mira ellos tienen su propia religión – eso hace que sea fácil, y sí, ellos vienen de una tierra como Irlanda, en la que la gente dispara de vuelta y se han involucrado en actos de terror muy inhumanos. Así que no es “políticamente correcto” lanzarnos con los brazos abiertos hacia ellos, ni siquiera hacia los niños hambrientos sin esperanza de entre ellos.


Trudeau – un símbolo global de la compasión de Canadá

Pero entre el ruido y el humo llega el Primer Ministro Canadiense Trudeau abrazando a los refugiados, incluso cuando muchos en todo el mundo se vuelven contra ellos, pidiendo a su nación que se levante y dé la bienvenida a estas víctimas. Él se ha convertido en el símbolo global de la compasión de Canadá.

Yo quiero (y sé que esto no va a ser popular) saludar a los Canadienses que han dejado la política a un lado, y lo que es más importante, el miedo a conectar con su humanidad.

A lo largo de todo Canadá, la gente está haciendo hogares para estas víctimas. Los Locales Canadienses de ATU están asociándose para proporcionar libre tránsito mientras los refugiados se integran. Esto es exactamente lo que el mundo necesita –amor y compasión- no más odio y asesinatos.

Muchos de nosotros este mes vamos a escuchar esto en nuestras iglesias, mezquitas y templos. Pero, ¿tendremos  la gracia y la compasión de volvernos hacia esas personas a las que tantos en todo el mundo se han vuelto en contra?

Si somos fieles a nuestros principios y valores, lo haremos.